Desde la astrología, se cree que la forma en la que cada persona se vincula con los demás también está marcada por su signo. Hay quienes necesitan una palabra de aliento, una mirada de aprobación o la seguridad de que están haciendo lo correcto antes de avanzar, incluso en decisiones simples de la vida cotidiana.
En el horóscopo, algunos signos aparecen como los más sensibles a la opinión ajena. Son atentos, empáticos y buscan mantener el equilibrio en sus vínculos, pero esa misma necesidad de agradar puede llevarlos a dudar de sí mismos y a apoyarse demasiado en lo que piensan los demás.
¿Cuáles son los signos más inseguros, que necesitan la validación del resto?
Cáncer:
Su mundo emocional es intenso y profundo, y eso lo lleva a necesitar señales constantes de afecto y aprobación para sentirse en equilibrio. Antes de decidir, analiza no solo lo que quiere, sino cómo eso va a impactar en las personas que ama.
Si percibe indiferencia o falta de apoyo, aparecen las dudas y la inseguridad, incluso cuando está convencido de lo que siente. Muchas veces busca confirmación externa para calmar miedos internos, porque su mayor temor es equivocarse y lastimar o decepcionar a otros, esto hace que lo consideren uno de los signos con mayor inseguridad de todo el zodíaco.
Libra:
Tiene una fuerte necesidad de agradar y de mantener la paz en todos sus vínculos. Por eso, suele consultar opiniones, pedir consejos y repensar sus elecciones una y otra vez. Le cuesta avanzar si siente que no cuenta con el respaldo del entorno, ya que el desacuerdo le genera ansiedad.
Aunque parece seguro y sociable, en el fondo necesita que los demás validen sus decisiones para sentirse tranquilo. Esta búsqueda de aprobación puede hacer que postergue sus propios deseos con tal de no generar conflictos, además de que no siempre tienen el autoestima tan alto.
Piscis:
Extremadamente sensible y perceptivo, se deja influenciar con facilidad por lo que dicen y sienten los demás. Tiene una autoestima cambiante que depende mucho del apoyo que recibe. Cuando alguien confía en él, se fortalece; pero si percibe dudas o críticas, puede desmoronarse rápidamente.
Le cuesta sostener decisiones sin compañía emocional, porque suele confiar más en la mirada ajena que en su propia intuición. Esa necesidad de validación nace de su gran empatía y de su miedo a equivocarse o quedar solo.

