La trágica historia de Liliana Crociati de Szaszak, la mujer que fue inmortalizada junto a su perro en el Cementerio de Recoleta

Escrito el 26/02/2026

Liliana murió a los 26 años. Al día de hoy, está inmortalizada en el Cementerio de Recoleta, con una de las esculturas más llamativas del lugar.

El Cementerio de Recoleta es uno de los puntos turísticos más importantes de la Ciudad de Buenos Aires, ya que reúne a miles de personas, tanto argentinos como extranjeros, que buscan conocer los panteones más importantes, las historias más llamativas o los mitos más oscuros.

Una de las esculturas que se encuentra entre los pasillos de este establecimiento se destaca por sobre otras y es una de las más conocidas. Se trata de aquella que le rinde homenaje a Liliana Crociati, una joven que falleció a los 26 años en su luna de miel. Está acompañada de su perro Sabu y se convirtió en uno de los mitos más atrapantes del lugar.

Liliana Crosatti tiene una escultura que la homenajea en el Cementerio de Recoleta.

La escultura de la mujer cuenta con un vestido de novia, debido a que su muerte la sorprendió al poco tiempo de haberse casado con Janos "Jancsi" Szaszak. La mascota tiene un color llamativo en la nariz, porque uno de los mitos que más trascendieron es que tocar esa parte de la escultura trae buena suerte.

Sabú acompaña a Liliana, y uno de los mitos dice que tocar su nariz trae buena suerte.

Liliana Crosatti era una joven argentina de 26 años que cursaba Bellas Artes, practicaba natación y tomaba clases de baile clásico. El arte era una de sus principales motivaciones.

Había contraído matrimonio el 17 de octubre de 1966 y en febrero de 1970 decidieron viajar a Innsbruck y se hospedaron en el hotel Piz Buin, sin imaginar la tragedia que estaba por desatarse.

Durante la jornada del 26 de febrero de 1970, un alud impactó contra la ventana de su habitación, por lo que minutos más tarde quedaron atrapados entre la nieve. Este hecho ocurrió durante la noche, por lo que la pareja se encontraba durmiendo.

Ambos pudieron ser rescatados del lugar, Jansci con un cuadro de hipotermia del que se repuso con el correr de los días. Sin embargo, "Lili" estaba en un estado delicado y tuvo que ser trasladada de urgencia a Innsbruck en un helicóptero.

La joven argentina había sufrido una muerte cerebral con un cuadro irreversible, motivo por el cual días después falleció, tras el consentimiento de su esposo para que la desconecten.

Y el reconocimiento a Liliana en el Cementerio de Recoleta llegó un tiempo después, luego de que sus padres solicitaran la intervención del escultor Wifredo Viladrich para reconocer el lado artístico de la joven.

Las instrucciones al artista fueron muy claras: la tumba debía tener un estilo neogótico en el que haya una escultura de bronce con algunos detalles impactantes, como un vestido de novia, un anillo en el dedo o la compañía de su fiel Sabu, el perro.

El anillo de compromiso de Liliana, en la escultura que la inmortaliza en el Cementerio de Recoleta.

Uno de los mitos destacaba que la mascota había fallecido el mismo día que ella. Sin embargo, fue una información desmentida con el correr de los años. La tumba de la joven cuenta con un jardín de rosas, una de las flores predilectas de la mujer de 26 años, según detalló su madre.

Uno de los datos más sorpresivos es que el esposo de Liliana, Jansci Szaszak, nunca estuvo de acuerdo con la colocación de la estatua en la tumba y solamente estuvo presente en el lugar cuando la inauguraron.