Mucho antes de alcanzar el reconocimiento internacional, protagonizar grandes éxitos y presentarse ante estadios completos, Alex Warren tenía una historia familiar que terminaría marcando profundamente su identidad artística. Su padre lo llamaba cariñosamente "wildchild", un apodo que nació durante su infancia y que años después se transformaría en el título de su segundo álbum.
Con "Wildchild", el músico recorre recuerdos, pérdidas y experiencias personales para mostrar una faceta diferente de su vida. El disco no solo representa una nueva etapa musical, sino también una manera de acercarse nuevamente a sus padres a través de las canciones y de encontrar respuestas a situaciones que quedaron pendientes.
El lanzamiento llega además en un momento de gran crecimiento para Warren, compositor y músico multiplatino, nominado al Grammy y ganador de múltiples premios. En paralelo, "Fever Dream" alcanzó las 500 millones de reproducciones desde su lanzamiento.
El apodo de la infancia que se convirtió en álbum
El nombre "Wildchild" nació cuando Warren era apenas un niño. Su padre utilizaba ese apodo para describir su personalidad inquieta y su tendencia a desafiar los límites.
"Cuando crecía, siempre estaba escalando, haciendo volteretas hacia atrás y saltando de las cosas, así que mi papá me llamaba ‘Wildchild'", recuerda el artista.
Ese nombre permaneció con él durante años y adquirió un significado todavía mayor mientras componía las canciones del nuevo álbum.
La historia de sus padres aparece como uno de los ejes principales del trabajo. Warren cuenta que su padre sabía que estaba muriendo y decidió grabar una serie de videos en los que hablaba directamente con su hijo.
Esas imágenes terminaron convirtiéndose en una fuente de inspiración para el músico.
"En el primer álbum, aprendías sobre quién era yo. Este álbum te enseña quiénes eran mis padres y quién soy yo ahora", explica.
Una nueva etapa sin la presión de repetir "Ordinary"
En el plano musical, "Wildchild" combina grandes melodías pop con paisajes sonoros cinematográficos y una producción que le permite a Warren explorar diferentes caminos.
El álbum fue escrito entre 2025 y 2026 y contó con la participación de colaboradores con los que el artista trabaja desde hace tiempo: Adam Yaron, Cal Shapiro y Mags Duval.
Las canciones tomaron forma durante sesiones realizadas en Nashville, Tennessee, y Los Ángeles, California, en espacios como Gnome Recording Studios, el estudio ubicado en la casa de Warren, además de Gold Pacific Studios y Woodshed Recording Studios.
Para el músico, esta etapa también significa dejar atrás una preocupación que apareció después del éxito de "Ordinary".
"Todo el mundo siempre me preguntaba si había mucha presión para hacer otra canción como ‘Ordinary'", cuenta.
Sin embargo, asegura que ya no siente esa carga y que ahora puede concentrarse en explorar su creatividad.
"Esa canción cambió mi vida, y nunca tuve que preocuparme por tener otra igual porque sería prácticamente imposible, así que tengo la libertad de experimentar y divertirme con la música", sostiene.
Nile Rodgers se suma a "Emerald Eyes"
Como parte del lanzamiento de "Wildchild", Warren también presentó el videoclip oficial de "Emerald Eyes", uno de los temas destacados del álbum.
La canción parte de un piano que rápidamente da paso a una base rítmica, una línea de bajo y un riff funk interpretado por una figura fundamental de la música: Nile Rodgers.
Para Warren, el resultado combina una canción de amor con una energía especialmente bailable.
"Es mi canción para motivarme", define el artista.
La intención fue crear una producción con espíritu de club de comienzos de los 2000, aunque con una mirada moderna y un puente de carácter más etéreo.
La participación de Rodgers terminó de completar esa búsqueda sonora. "Nile la elevó a otro nivel por completo", asegura Warren.
John Mayer, protagonista del cierre
Si "Emerald Eyes" representa uno de los momentos más bailables del álbum, la canción que le da nombre al trabajo se encuentra en el extremo opuesto: es uno de los pasajes más íntimos y personales.
"Wildchild" comienza con acordes acústicos y armonías corales y avanza hasta un solo de guitarra interpretado por John Mayer.
Antes de ese momento se escucha una nota de voz del padre de Warren que pregunta: "Are you having fun, Alex?"
La elección de esa frase y de la participación de Mayer tienen un significado muy profundo para el artista.
Una despedida que quedó pendiente
Warren tenía apenas nueve años cuando murió su padre y nunca pudo despedirse de él como hubiera querido. Por eso, trabajar en "Wildchild" también significó enfrentarse con un duelo que permanecía abierto.
"‘Wildchild' fue difícil para mí porque mi papá y yo nunca tuvimos un cierre", reconoce.
Los videos que su padre había grabado antes de morir le permitieron recuperar parte de esa conexión y utilizarlos como inspiración para escribir la canción.
"Fue mi manera de lograr ese cierre y escucharlo decir que está orgulloso de mí", explica.
La música ocupa un lugar central en esos recuerdos. Warren cuenta que su padre quería que sus hijos hicieran música y que incluso los anotaba en programas de talentos.
Pero su muerte modificó completamente la relación del artista con ese mundo.
"Cuando él estaba vivo, la música era hermosa. Cuando murió, la música se detuvo", relata.
Por eso, el final del álbum adquiere un significado especial.
El homenaje a un padre y a uno de sus músicos favoritos
John Mayer no aparece por casualidad en el cierre de "Wildchild". Warren cuenta que su padre era un gran admirador del guitarrista y que decidió incluirlo como una forma de completar ese homenaje.
"Mi padre también estaba obsesionado con John Mayer, así que pensé que sería genial terminar con una pieza instrumental con un solo de él", cuenta.
El resultado termina convirtiéndose en la última escena musical del disco, con la guitarra de Mayer cerrando una historia que comenzó muchos años atrás.
"Lo último que escuchas es a John tocando la guitarra de forma espectacular", destaca Warren.
"Estoy muy orgulloso de WILDCHILD"
Para el artista, este álbum representa el lugar creativo al que quería llegar después del enorme impacto de sus trabajos anteriores.
"Estoy muy orgulloso de WILDCHILD", afirma.
Warren espera que quienes escuchen las canciones puedan encontrar algún elemento con el que sentirse identificados, incluso si se trata de una sola parte del disco.
"Si te identificas con una sola parte, soy feliz", expresa.
El álbum atraviesa diferentes sonidos y emociones, pero para el músico existe una idea común detrás de todo el proyecto.
"Estoy feliz con quien soy ahora, y estoy listo para asumir lo que mi papá no pudo terminar como esposo y, algún día, como padre", concluye.
Una gira mundial con estadios agotados
El lanzamiento de "Wildchild" coincide con una etapa de enorme expansión para Warren. Su gira mundial "Finding Family On The Road Tour" se encuentra completamente agotada y actualmente tiene fechas en Australia.
Mientras sus presentaciones llegan a escenarios cada vez más grandes, sus canciones continúan ganando espacio en las radios y acumulando millones de reproducciones.
Su propuesta conecta especialmente con historias relacionadas con el amor, el duelo y la necesidad de encontrar vínculos, temas que atraviesan buena parte de su producción.
En ese contexto, "Wildchild" aparece como un álbum dedicado a quienes atravesaron pérdidas profundas, pero todavía encuentran motivos para aferrarse a la esperanza y continuar con su proceso de sanación.
Todas las canciones de "Wildchild"
El segundo álbum de Alex Warren está compuesto por 13 canciones:
- Emerald Eyes
- Same Stars
- Passenger
- Rescuer
- Cry Wolf
- Fine Place to Die
- Are You Having Fun, Alex?
- I Miss You More
- Only Thing Left
- Fever Dream
- Won't Go Back
- Last Time
- Wildchild
Un álbum que convierte los recuerdos en canciones
Con "Wildchild", Alex Warren no solo presenta una nueva producción discográfica. También reconstruye parte de su historia familiar y transforma recuerdos dolorosos en una obra musical.
El apodo que su padre le puso durante su infancia terminó dando nombre a un álbum en el que el artista habla de sus padres, de las pérdidas que marcaron su vida y de la persona en la que se convirtió.
Entre el pop, el funk, las melodías acústicas y las colaboraciones de Nile Rodgers y John Mayer, Warren construye un trabajo que mira al pasado sin dejar de proyectarse hacia el futuro.

