Nacido en Luján, Luciano Pereyra celebra este 21 de septiembre sus 45 años. Detrás de una de las voces más reconocibles de la música popular argentina hay una historia que comenzó mucho antes de los grandes escenarios, cuando apenas era un niño que encontraba en la música un lugar donde expresar aquello que todavía no podía poner en palabras.
Luciano Pereyra celebra sus 45 años
Aunque durante su infancia soñaba con ser futbolista y llegó a formar parte de las divisiones juveniles de Boca Juniors, una lesión lo obligó a cambiar el rumbo. La música, que ya estaba presente en su vida, comenzó entonces a ocupar un lugar cada vez más importante.
A los 9 años participó de Festilindo y también tuvo la posibilidad de cantar en el programa de Xuxa, donde interpretó "Sólo le pido a Dios", una canción que años más tarde volvería a marcar un momento fundamental de su carrera.
De aquel niño soñador al gran escenario
En aquellos primeros años también apareció una figura decisiva: Horacio Guarany. Después de escuchar una grabación de Luciano en una peña, el legendario folklorista quedó impactado por su voz y decidió conocerlo. Ese encuentro sería el comienzo de una relación que trascendería lo estrictamente musical: Guarany se convirtió en su padrino artístico, amigo y parte de su familia.
Horacio Guarany, una figura fundamental en sus comienzos
Sus padres, el primer ejemplo de esfuerzo
Antes de los grandes escenarios, Luciano Pereyra tuvo en su casa a sus primeros grandes maestros. Sus padres le enseñaron desde muy chico el valor del trabajo y del esfuerzo. Su papá se dedicaba a pintar casas y su mamá trabajaba como portera de un consejo escolar de Luján. Ambos levantaron su propia casa, ladrillo por ladrillo, y ese ejemplo quedó profundamente marcado en la memoria del cantante.
Sus padres, los primeros grandes maestros
Luciano creció viendo a sus padres trabajar incansablemente para construir aquello que soñaban. Su papá volvía de trabajar y su mamá lo esperaba con el cemento preparado para continuar con la obra. Esa imagen terminó convirtiéndose en una enseñanza que lo acompañaría durante toda su vida: los sueños no llegan solos, también se construyen con dedicación, paciencia y perseverancia.
El esfuerzo como enseñanza de vida
Pero en aquella casa no solo había trabajo. Después de las jornadas laborales, por ahí también pasaban albañiles, gasistas y plomeros que se reunían a comer y terminaban compartiendo guitarreadas. Entre ladrillos, herramientas, encuentros y canciones, Luciano fue creciendo en un ambiente donde el esfuerzo y la música convivían naturalmente, dos mundos que con los años terminarían formando parte inseparable de su historia.
"Amaneciendo" y el comienzo de una carrera que no se detuvo
En 1998 llegó Amaneciendo, su primer álbum, un trabajo en el que convivían zambas, chacareras, valses y baladas. Con apenas 17 años, Luciano comenzaba a construir una identidad artística que con el tiempo se transformaría y se expandiría hacia otros sonidos.
"Soy un inconsciente" fue uno de los primeros grandes éxitos de aquella etapa y, ese mismo año, llegó su debut en el Teatro Ópera de Buenos Aires. Dos años después editó Recordándote, disco que incluía "Sólo le pido a Dios", la canción que había interpretado durante su infancia y que en 2000 volvió a cantar frente al Papa Juan Pablo II en el Vaticano, ante dos millones de jóvenes.
Luciano cantó "Sólo le pido a Dios" en Roma
En 2001, su voz volvió a estar ligada a uno de los momentos más recordados del fútbol argentino: fue elegido para interpretar el Himno Nacional Argentino durante la despedida de Diego Maradona en La Bombonera.
Luciano Pereyra cantó el Himno en la despedida de Maradona
Una voz que aprendió a transformarse
Los años siguientes encontraron a Pereyra explorando distintos caminos. Soy Tuyo lo acercó al bolero y al tango; luego llegó el álbum Luciano, con una orientación más pop, y posteriormente Dispuesto a Amarte, donde comenzó a consolidarse el sonido que marcaría buena parte de su identidad como cantante popular y romántico.
Pero si algo caracteriza su trayectoria es la capacidad de moverse entre géneros sin perder aquello que lo identifica.
Una carrera construida con perseverancia
En 2010, Volverte a Ver combinó pop, baladas románticas y sonidos provenientes del folklore y de otros ritmos latinoamericanos. El resultado se tradujo en diez funciones agotadas en el Teatro Coliseo y su primer concierto en el Estadio GEBA.
Dos años después, con Con Alma de Pueblo, volvió a mirar hacia sus raíces folklóricas. El álbum contó con la participación de figuras como Horacio Guarany, Peteco Carabajal, Chango Spasiuk y Juanjo Domínguez, y tuvo una presentación multitudinaria en Luján, donde reunió a 70 mil personas.
El comienzo de una historia ligada a la música
De los teatros a los estadios
El crecimiento de Luciano Pereyra también puede medirse en los escenarios que fue conquistando.
Luciano Pereyra, protagonista de innumerables escenarios
En 2009 celebró su primera década de carrera con tres funciones agotadas en el Luna Park. En 2017 alcanzó un nuevo récord con 16 presentaciones en el Teatro Gran Rex y, al año siguiente, llevó su música a Estados Unidos y distintos países de Latinoamérica.
La gira de 2018 terminó con uno de los grandes hitos de su carrera: un concierto con entradas agotadas en el Estadio Vélez ante más de 35 mil personas.
De los primeros teatros a los grandes estadios
Un año después celebró sus 20 años de trayectoria con la gira #20AñosAlViento, que incluyó 12 funciones agotadas en el Luna Park, además de presentaciones en Uruguay, Chile y México.
La relación con los grandes escenarios continuó creciendo. En 2022, con De Hoy En Adelante, realizó una extensa gira internacional y alcanzó un récord de 22 presentaciones en el Luna Park. En 2023 presentó Hasta el Alma con seis shows agotados en el Movistar Arena de Buenos Aires.
La emoción detrás de cada canción
Cuando cantar también fue una forma de volver a empezar
La historia de Luciano no estuvo atravesada únicamente por los éxitos.
En 2010 comenzó una etapa especialmente difícil de su vida, cuando tuvo que atravesar distintas internaciones y operaciones vinculadas a problemas en el esófago. Una de esas intervenciones derivó en una infección intrahospitalaria que lo puso al borde de la muerte.
Las complicaciones continuaron y, en 2011, una nueva operación fue seguida por un cuadro de neumonía que lo mantuvo internado durante 35 días, diez de ellos en coma farmacológico. Años después, durante la promoción de #TuMano, volvió a atravesar una internación por una obstrucción intestinal.
Aquellas experiencias dejaron marcas físicas y emocionales. "Mucha gente elige tatuarse en momentos de su vida, pero a mí la vida eligió tatuarme con estas cicatrices y las llevo con orgullo", expresó en una entrevista.
Y quizás allí se encuentre una de las claves de su historia: cada regreso a un escenario tuvo también algo de celebración. Volver a cantar, volver a encontrarse con el público, volver a escribir una canción.
Un artista que nunca dejó de reinventarse
Con el paso de los años, Pereyra amplió sus horizontes. Su música incorporó nuevas sonoridades y sus colaboraciones lo acercaron a artistas de diferentes generaciones y estilos.
De Hoy En Adelante, lanzado en 2022, reunió colaboraciones con Alejandro Fernández, Pedro Capó, Greeicy, Nacho y Los Ángeles Azules, entre otros. Luego llegó Hasta el Alma y, en 2025, Te Sigo Amando.
En 2026, además, volvió a sorprender al explorar el universo de la cumbia y compartir canciones junto a referentes históricos del género y artistas de nuevas generaciones. Entre esos encuentros aparecen Antonio Ríos, Sebastián Mendoza, Uriel Lozano, Euge Quevedo y Q'Lokura, una muestra más de esa búsqueda constante que atraviesa su carrera.
45 años y muchas canciones por cantar
El vínculo que nunca cambió
Más allá de los discos, los premios y las cifras de convocatoria, hay algo que permaneció intacto: su vínculo con quienes lo acompañan desde hace años.
Luciano suele mostrarse cercano a sus seguidores y protagonizó distintas escenas que reflejan esa relación, incluso llegando a encontrarse con clubes de fans en plena Calle Corrientes para compartir fotografías.
Una historia de esfuerzo, talento y perseverancia
Porque detrás del artista que llena estadios continúa estando aquel chico de Luján que cerraba los ojos para cantar, siguiendo un consejo de su padre Ángel Pereyra, y que encontraba en una canción una manera de transmitir lo que sentía.
45 años y una historia que todavía se sigue escribiendo
A los 45 años, Luciano Pereyra puede mirar hacia atrás y encontrar una vida entera atravesada por la música: desde las primeras peñas y aquel niño que soñaba con el fútbol, pasando por la mirada de Horacio Guarany, los primeros discos, los grandes teatros, los estadios, las giras internacionales, las dificultades de salud y cada uno de los regresos.
Más de 25 años después de aquel primer disco, su historia todavía no parece cerrada. Al contrario: continúa sumando canciones, escenarios, encuentros y nuevos desafíos.
Porque si algo define a Luciano Pereyra es justamente eso: la capacidad de volver, de transformarse y de seguir cantando. Y en cada canción, de alguna manera, también sigue estando aquel niño de Luján que un día descubrió que la música podía convertirse en una forma de vida.
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