La escena se repite cada vez más en recitales y festivales: luces apagadas, un artista sobre el escenario y cientos de personas registrando lo que ocurre. Lo que para muchos espectadores representa una manera de guardar un recuerdo, para algunos músicos puede convertirse en un factor que modifica la experiencia sobre las tablas.
En medio de esa discusión, Dillom contó cómo vive esta situación y explicó por qué le cuesta sentirse completamente cómodo cuando sabe que buena parte de lo que hace está siendo registrado.
En una entrevista para el ciclo REC by Rolling Stone, el artista habló de la presión que puede generar esa exposición y de su deseo de recuperar algo de la espontaneidad que caracteriza a la música en vivo.
La incomodidad de Dillom durante los shows
El cantante reconoció que no le gusta demasiado mirar hacia el público durante sus presentaciones porque puede encontrarse con cientos de personas registrando cada uno de sus movimientos. Para Dillom, esa situación genera una presión particular y puede condicionar lo que sucede sobre el escenario.
Según explicó, saber que está siendo observado y registrado por una gran cantidad de dispositivos puede hacer que piense dos veces antes de improvisar o probar algo diferente.
"Hay una cosa inhibitoria de que uno piensa: no puedo mandarme ninguna porque estoy siendo filmado por 300 celulares al mismo tiempo", expresó.
La cuestión no termina cuando finaliza el recital. Un error, una reacción inesperada o una situación que en otro contexto quedaría únicamente como parte de una noche en vivo puede convertirse rápidamente en un video que luego circula por las redes sociales.
El problema de que todo quede registrado
Para el artista, uno de los puntos centrales aparece cuando las imperfecciones propias de cualquier espectáculo dejan de pertenecer exclusivamente a ese momento.
En ese sentido, Dillom planteó una diferencia entre estar presente en un recital y observar posteriormente una versión registrada desde un teléfono. La experiencia de compartir una noche con el público tiene, para él, un componente que difícilmente pueda trasladarse por completo a una pantalla.
Esa posibilidad de que cada momento pueda ser reproducido posteriormente también suma una presión sobre los músicos, especialmente cuando cualquier fragmento puede salir del contexto original y alcanzar una enorme difusión en internet.
"Los streaming de los shows anti artistas"
Al referirse específicamente a esta problemática, el artista resumió su postura con una frase contundente.
"Los streaming de los shows anti artistas", sostuvo al definir su mirada sobre este fenómeno.
Sin embargo, el músico también aclaró que comprende la necesidad del público de conservar un recuerdo. Su planteo no apunta a cuestionar a quienes quieren registrar un momento especial, sino a buscar un punto de equilibrio que permita que el artista también pueda sentirse más libre durante la presentación.
"Yo tengo ganas de buscarle la vuelta para que en los shows haya menos celulares, pero no por una de viejo, también entiendo a la gente que paga la entrada y se quiere llevar un recuerdo, tiene otra magia que las cosas que pasan adentro del show se vivan solamente ahí, y también eso da la oportunidad a otra soltura para los artistas de que pasen cosas más locas", explicó.
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Una discusión que sigue abierta
Las palabras de Dillom vuelven a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa a la música en vivo: ¿cuánto de un recital debería quedar registrado y cuánto debería permanecer únicamente en la memoria de quienes estuvieron ahí?

