"Leer es una forma de resistir"

Escrito el 12/01/2026

Anabella Franco publicó su nueva novela "Besos de cristal". Transcurre en Irlanda en 1912, donde los protagonistas deberán decidir hasta dónde están dispuestos a llegar para estar juntos.

La novela transcurre en Irlanda en 1912. Amy Walsh y Thomas Byrne provienen de mundos similares, pero con destinos inciertos. 

Ella, una joven que perdió el estatus de su familia, que sueña con ser libre. Él, un heredero cuya fortuna se ha desvanecido. 

Ambos encuentran en el otro una razón para desafiar las normas y luchar por su amor. Pero deudas familiares, engaños y la sombra de la guerra amenazan con separarlos. 

Amy y Thomas deberán decidir hasta donde están dispuestos a llegar para estar juntos. "Besos de cristal nació del deseo de contar una historia sobre el amor ante la adversidad", dice a BAE Negocios la escritora, profesora de Literatura y correctora literaria, Anabella Franco. 

Esta es su vigesimoctava novela publicada, entre las de adultos y las juveniles. 

-¿Por qué elegiste la Irlanda del 1900? 

La elegí por un sueño. Planifiqué algunos temas básicos de la novela sin saber bien en qué época ambientarla; de hecho, pensé que primero sería la época de la Regencia, hasta que soñé literalmente: "Irlanda, 1912", y así supe que esos eran el lugar y la época para esta historia.

-¿Cómo defines a los protagonistas? 

Amy es una mujer revolucionaria para su época, luchadora y valiente. Thomas es un hombre sensible, paciente y empático. 

-¿El amor puede sobrevivir a la guerra?

Creo que sí, y que también puede sanar heridas. Tenemos muchas muestras históricas de ello, no solo ficcionales como la de esta novela. 

-¿Te costó dejarlos? 

Siempre que termino un libro me cuesta despedirme de los personajes y de la historia. La nueva novela. La nueva novela.

-¿Por qué te parece que el amor es un tema que siempre interesa? 

Porque nos atraviesa a todos como seres humanos. 

-¿Las novelas de amor tienen que tener un final feliz siempre? 

Si son novelas románticas, sí. Si son novelas dramáticas, no. Es una característica del género. Esperar romance sin final feliz sería como esperar ciencia ficción sin avances científicos y tecnológicos. 

-¿Qué busca una mujer en una novela romántica?

 Busca identificarse, pasar un rato entretenido y desconectar de la rutina, pero también soñar, sentir y emocionarse. Muchas veces, una novela romántica permite explorar temas profundos como el amor propio, los miedos, las segundas oportunidades o el deseo, siempre desde un lugar cercano y emocional. No es solo escapismo: también es un espacio de reconocimiento y compañía.

-¿Por qué es más difícil que la lean los hombres? 

Tengo lectores varones. Pero es cierto que muchos no están interesados en leer historias de amor o les parecería inadmisible que este género pudiera gustarles por las asociaciones que normalmente se hacen: que la novela romántica es para mujeres y que un hombre que hace cosas de mujeres es menos viril. La cultura les hace creer que leer romance no es de varón, cuando no tiene nada que ver. Son géneros y punto. 

-¿Qué te gustaría que las lectoras encuentren en esta novela? 

Entretenimiento, sentimientos profundos, identificación. Que piensen en sus abuelos, quizás. En las personas que nos precedieron. 

-¿Cuándo supiste que querías ser escritora?

 No sé si lo "supe". Comencé a escribir cuentos a los ocho años y novelas a los trece como forma de expresarme. Es una necesidad para mí. 

-¿Qué te da a vos la posibilidad de escribir? 

Escribir me brinda la posibilidad de expresarme con libertad, de volcar lo que siento y pienso en palabras, y de crear mundos y personajes que conecten con otras personas. Pero, sobre todo, me permite conocer lectoras maravillosas, generar un vínculo sincero con ellas y sentir que, de alguna manera, no estamos tan solas en lo que sentimos. 

-¿Cómo es la relación con las lectoras? 

¡Muy hermosa! Las quiero mucho y espero devolverles su cariño con historias que las emocionen. 

-¿Tenés rutina para escribir? 

No, pero prefiero hacerlo de noche, porque fluyen mejor las ideas. A veces escucho música. Suelo encender algo que dé rico olor, como un sahumerio o una vela aromática. Pero no estoy pendiente de eso. Para escribir solo necesito estar tranquila mucho tiempo, meterme en mis pensamientos. 

-¿El romanticismo pasó de moda? 

No. De hecho, es un género que siempre está vigente y que alimenta la industria editorial. 

-¿Te parece que la novela romántica es prejuzgada? 

Lo es desde hace muchos años, como suele pasar con todo lo que históricamente se ha considerado femenino. Durante mucho tiempo se la miró por encima del hombro, como si fuera un género menor, cuando en realidad sostiene a millones de lectoras y aborda emociones, conflictos y experiencias profundamente humanas. Esa subestimación dice más de los prejuicios culturales que del valor real del género. 

-¿Qué rol ocupa la literatura en estos tiempos? 

Uno muy difícil, porque compite y suele salir perdiendo con otros métodos de entretenimiento que dan menos trabajo y que ofrecen una recompensa más inmediata. Pero entonces, leer se vuelve todavía más esencial, porque solo así preservaremos ciertas capacidades cognitivas y emocionales que nada más puede suplir. Leer es una forma de resistir.