Este 1° de octubre, Netflix incorpora a su catálogo "La sustancia" (2024), la película de Coralie Fargeat que ganó el Premio Óscar a mejor maquillaje y peinado, con una historia de "body horror" que protagonizada por una magnética Demi Moore y una camaleónica Margaret Qualley.
El cine de terror psicológico es uno de los géneros que más preponderancia tomó en los últimos años gracias a su habilidad para causar temor en el espectador, a la vez que de cierto modo se romantiza o se hace coreográfico aquello que resulta perturbador.
Las imágenes cuidadas, las atmósferas viscerales y la construcción de personajes complejos permiten que la incomodidad también tenga un componente visualmente atractivo, haciendo que el espectador se quede mirando incluso cuando lo que aparece en pantalla genera rechazo.
¿De qué se trata "La sustancia", la película que fue éxito de taquilla en los cines y ahora llega a Netflix?
¿De qué se trata "La sustancia", la película que fue éxito de taquilla en los cines y ahora llega a Netflix?
Acá nos encontramos con la historia de Elisabeth Sparkle, una famosa conductora de un programa de fitness que, al cumplir 50 años, empieza a sentir que su carrera está llegando a su fin. Cuando la reemplazan por una mujer más joven, aparece una oportunidad tan extraña como tentadora: una sustancia capaz de crear una versión más joven y atractiva de ella misma.
Así nace Sue, una nueva versión de ella que parece tener todo lo que le falta a su vida anterior. Al principio, ambas consiguen convivir siguiendo una serie de reglas muy precisas, pero mantener ese equilibrio se vuelve cada vez más difícil y la obsesión por la juventud empieza a tomar el control.
A medida que la joven ocupa cada vez más espacio, la protagonista comienza a perder el dominio sobre su propia vida y sobre su cuerpo. Lo que parecía una solución para recuperar su lugar termina convirtiéndose en una experiencia cada vez más extrema y para el público perturbadora, donde la belleza, el envejecimiento y la presión por mantenerse joven quedan llevados al límite.
La película construye ese descenso con una estética exagerada y momentos de terror corporal que pueden resultar tan fascinantes como incómodos. Entre transformaciones, excesos y una puesta en escena cargada de colores, "La sustancia" convierte la obsesión por la juventud en una pesadilla que no deja de crecer.
A medida que la historia avanza, el cuerpo se convierte en el principal campo de batalla. Lo que al principio aparece como una posibilidad para recuperar la juventud empieza a exigir cada vez más, mientras Elisabeth queda atrapada entre lo que quiere mostrar y aquello que desterrar de su mente.
También hay algo muy cotidiano detrás de todo ese exceso: la necesidad de sentirse vigente, deseada y todavía capaz de ocupar un lugar. La mirada de los demás pesa constantemente sobre la mujer y termina condicionando la forma en la que ella misma observa su cuerpo.
Por eso, el terror no aparece solamente en las transformaciones físicas, sino también en la idea de no poder detenerlas. La película toma una preocupación muy reconocible y la lleva al extremo, hasta convertir la búsqueda de una versión "mejor" de uno mismo en algo cada vez más difícil de controlar.

