Entre los estrenos más recientes del cine se encuentra "Tu corazón será destrozado", una película de amor adolescente rusa basada en la novela de Anna Jane que, aunque desarrolla la típica historia de romance entre dos jóvenes de mundos diferentes, utiliza ese cliché para evidenciar las falencias del ámbito familiar y la mirada hacia otro lado de los adultos ante los riesgos que atraviesan los adolescentes.
Las comedias románticas juveniles tienen ese gustito al primer amor, a esa instancia más inocente, juguetona y de autodescubrimiento de la vida que, sin dudas, logra conectar y atrapar a la audiencia, sobre todo a los espectadores más chicos que atraviesan una etapa similar a la que viven los protagonistas de estas historias.
Y es justamente en esa área en la que la película se posiciona para cuestionar, quizá un poco, la romantización del destrato, evidenciar los malos usos de la tecnología e incluso mostrar la superación de una pérdida a muy temprana edad.
¿De qué se trata "Tu corazón será destrozado", el romance adolescente que oculta una historia cruel?
¿De qué se trata "Tu corazón será destrozado", el romance adolescente que oculta una historia cruel?
Es cada vez más común ver en esas historias, muchas veces escritas por adolescentes en edad escolar, relatos que atraviesan las dificultades de enamorarse desde muy pequeños, de atravesar presiones familiares, crecer en ámbitos marcados por el maltrato, el abuso y la manipulación que, aunque no lo quieran, condicionan la manera en que se vinculan con su entorno, así como la necesidad de enfrentar sus miedos, cargas y traumas.
En un mundo en el que ya todas las experiencias presenciales y las maneras de vinculación están atravesadas de alguna u otra forma por las tecnologías y la esfera virtual, llega esta película no solo para intentar cuestionarse temas que siempre fueron eje de preocupación global y que afectan más que nada a los adolescentes y jóvenes, en el momento más importante de su formación personal, sino también para poner en evidencia cómo se agravaron esas cuestiones con las redes sociales: el bullying escolar, la violencia intrafamiliar, los vínculos amorosos posesivos y tóxicos o la falta de motivación individual.
Por un lado, tenemos a Polina, una joven inocente, soñadora y tranquila, que debe cambiar de repente toda su cotidianeidad y hábitos para adaptarse a las rutinas, estereotipos y formas de manejarse de una nueva ciudad a la que tuvo que mudarse, luego de que su madre decidiera irse a vivir con su nueva pareja, padrastro de la adolescente, a la otra punta del país, a pesar de que él tenía una familia ensamblada en paralelo.
Por otro, encontramos a Bars, su atractivo vecino, el típico chico misterioso, maleducado y problemático de la escuela, pero a la vez el más deseado por las mujeres, seductor y tentador, corredor de carreras de motos clandestinas. Al asistir al nuevo colegio, ella comienza a sufrir las desventajas de ser la chica nueva, señalada por los dedos de sus compañeros, y a sufrir un bullying atroz y cruel que pone en evidencia la falta de educación o la mala enseñanza de los familiares y docentes.
A partir de allí, su compañero de edificio, el pibe más conflictivo y desobediente del colegio, decide protegerla bajo su ala con la condición de que ella siga a rajatabla todas sus normas y pedidos. Entre una cosa y la otra, la relación fluye, como un romance marcado por la tensión y las ganas, hasta que los secretos y la oscuridad que esconde ese chico de su vida y su pasado comienzan a salir a la luz y a poner en peligro a la jovencita y su relación.
Uno de los ejes centrales en los que pone el foco es en el maltrato que ejercen los propios adolescentes con sus compañeros, el tomar a una persona de punto para depositarle todos los conflictos y temas no tratados por la introspección personal y colectiva. Otro de los focos es el de la construcción de personajes sometidos a vínculos tóxicos, un tema bastante recurrente en el género en los últimos años. Es una técnica que encuentra su director, también basado en la novela escrita en la que está inspirado, para poner sobre la mesa esa problemática que preocupa a la sociedad y que con los años no logra ser del todo tratada.
Finalmente, su formato, muy al estilo video de entretenimiento rápido y sencillo de Tiktok, que la hace llevadera, atrapante y actual, quizá lo que le permite al espectador cuestionarse hasta dónde está dispuesta a avanzar la tecnología y comprender la dificultad de permitir ilimitadamente su uso a las personas de corta edad.
Es una película interesante y atrapante para los amantes de las comedias románticas, con una trama que puede llegar a sacarte algunas lágrimas, por lo que unos pañuelitos y un balde de pochoclos pueden ser unos buenos compañeros. Así, no responde, por lo menos no del todo, al esquema del clásico del género, el de la "novelita rosa", sino que busca mostrar cómo a veces, detrás de una historia de amor adolescente se esconden conflictos, heridas y situaciones que pueden marcar profundamente la manera en la que los jóvenes se vinculan con los demás.

