Nati Jota es una de las conductoras más importantes del streaming, a cargo de "Sería increíble" por tercer año consecutivo en las mañanas de Olga. Pero en sus inicios se hizo conocida como twittera, en los comienzos de la red social del pajarito, y aunque todo cambió en cuanto a plataformas digitales, ese sigue siendo un lugar en el que Natalia se siente cómoda para reflexionar. Es por ello que en las últimas horas compartió un pensamiento profundo sobre el pensamiento de masas, y la valentía del que se anima a ir contra todo.
Lejos de quedarse en la superficie, la panelista apuntó contra esa costumbre tan instalada de repetir opiniones para no quedar mal parado. En su cuenta de X, antes Twitter, escribió: "No es que quiera ser 'ahí va la distinta', pero me da tanta bronca ver cómo todos se amontonan en las mismas opiniones porque son las bien recibidas por la masa, que me dan ganas de ser la distinta". Con esa frase inicial, dejó clara su postura sobre la falta de pensamiento propio en las discusiones cotidianas, sobre todo en el mundo digital donde todo se magnifica.
No es q quiera ser "ahí va la distinta", pero me da tanta bronca ver cómo todos se amontonan en las mismas opiniones porque son las bien recibidas por LA MASA, que me dan ganas de ser la distinta. Me da pena que se perdió el juicio propio. Un rulo en el que muchos dicen lo mismo...
— NATI JOTA %uD83C%uDFAA%uD83E%uDDDC%uD83C%uDFFC%u200D%u2640%uFE0F (@natijota) February 26, 2026La reflexión de Nati no se detuvo ahí. Fue más allá y describió el mecanismo que muchas veces gobierna las redes: "Me da pena que se perdió el juicio propio. Un rulo en el que muchos dicen lo mismo para no ser bardeados; entonces otros lo ven y también lo repiten, porque entienden que es por ahí el camino de la banca popular... y así al infinito". Para ella, esa dinámica genera una especie de alienación colectiva donde la originalidad queda sepultada bajo la necesidad de pertenecer y recibir aprobación.
Lo que plantea Jota no es nuevo en la historia del pensamiento. El filósofo alemán Arthur Schopenhauer ya lo había anticipado cuando dijo: "Lo que más odia el rebaño es aquel que piensa de modo distinto; no es tanto la opinión en sí, sino la osadía de querer pensar por sí mismo, algo que ellos no saben hacer". Una frase que bien podría describir el mecanismo de las redes hoy: la masa premia la repetición y castiga la originalidad, justo lo que Nati denuncia cuando dice que "cuantos más se alienan casi todos, más linchable es el que se anima".
Pero lo más fuerte llegó al final de su descargo, cuando puso el foco en las consecuencias para aquellos que se animan a nadar contra la corriente. "Y el que se atreve... ese uno... esos pocos... a la hoguera. Cuantos más se alienan casi todos, más linchable es el que se anima", sentenció. Con esa metáfora potente, Jota retrató la crueldad de una masa que premia la repetición y castiga la diferencia, algo que ella misma vivió en carne propia no hace tanto tiempo. Friedrich Nietzsche llamaba a esto la "moral de rebaño": esa tendencia a buscar seguridad en la homogeneidad, donde el que se sale de lo establecido se convierte automáticamente en una amenaza.
Es que en noviembre del año pasado, la conductora atravesó un momento complicado después de operarse la vista para corregir miopía y astigmatismo. Lejos de recibir solo apoyo, se topó con una ola de críticas por su aspecto físico sin anteojos. En sus redes contó que muchos seguidores le recomendaron maquillarse los ojos para verse mejor, y aunque su oculista le había prohibido delinearse, terminó haciéndole caso a la presión social. "No debí haber hecho eso, pero no aguanté la presión social, las críticas y sus comentarios pasivo-agresivos", confesó en ese entonces entre lágrimas.
La experiencia postoperatoria de Nati funciona como un ejemplo perfecto de lo que ella denuncia ahora en su tuit: esa necesidad de encajar a cualquier precio, aunque eso implique ir en contra de las indicaciones médicas o de la propia voluntad. Porque si algo dejó claro con su reflexión actual es que el precio de animarse a ser uno mismo, en un mundo que premia la uniformidad, suele ser demasiado alto. Y ella, que conoce ambos lados de la historia, prefiere correr el riesgo antes que sumarse al rebaño.
Es que en noviembre del año pasado, la conductora atravesó un momento complicado después de operarse la vista para corregir miopía y astigmatismo. Lejos de recibir solo apoyo, se topó con una ola de críticas por su aspecto físico sin anteojos. En sus redes contó que muchos seguidores le recomendaron maquillarse los ojos para verse mejor, y aunque su oculista le había prohibido delinearse, terminó haciéndole caso a la presión social. "No debí haber hecho eso, pero no aguanté la presión social, las críticas y sus comentarios pasivo-agresivos", confesó en ese entonces entre lágrimas.
La experiencia postoperatoria de Nati funciona como un ejemplo perfecto de lo que ella denuncia ahora en su tuit: esa necesidad de encajar a cualquier precio, aunque eso implique ir en contra de las indicaciones médicas o de la propia voluntad. Porque si algo dejó claro con su reflexión actual es que el precio de animarse a ser uno mismo, en un mundo que premia la uniformidad, suele ser demasiado alto. Y ella, que conoce ambos lados de la historia, prefiere correr el riesgo antes que sumarse al rebaño.

