Por más que pasen los años, las personas crezcan, cambien sus gustos o dejen de interesarse por ciertos géneros, hay películas que permanecen en la memoria.
Ya sea por sus temáticas, sus buenos efectos especiales o las emociones que provocaron, algunas historias consiguen atravesar distintas etapas de la vida.
Al volver a encontrarse con ellas de grandes, esos largometrajes pueden despertar la nostalgia de un recuerdo, trasladar en un viaje al pasado hacia un momento importante o simplemente conectar con quienes fueron alguna vez.
"Cars" es una de ellas y, 20 años después de su estreno, vuelve a los cines para reencontrarse con una generación que creció junto a Rayo McQueen y sus amigos.
En un recorrido de 1 hora y media que va corriendo a toda velocidad, este plan es ideal para disfrutar con los más chicos y despertar la añoranza de los más grandes.
¿De qué se trata "Cars", la película animada sobre autos que incentivó a toda una generación?
¿De qué se trata "Cars", la película animada sobre autos que incentivó a toda una generación?
Esta historia es mucho más profunda que un simple cuento para niños, esconde un trasfondo sobre las exigencias personales y el trabajo de introspección que va mucho más allá de la chapa y pintura externa.
Acá nos encontramos con las vivencias del Rayo McQueen, un auto corredor de carreras que tras varios rayones, pisotones y momentos de indiferencia absoluta por parte de las grandes corporaciones auspiciantes, consigue volverse uno de los vehículos más rápidos y famosos del mundo.
Una noche, mientras lo trasladaban por la ruta hacia el otro lado del condado, horas antes de participar de una de las carreras más importantes y cruciales de su vida profesional, un descuido del camión grúa que lo llevaba hizo que la puerta trasera del remolque se abriera sin siquiera percatarse y que McQueen terminara perdido en medio de la nada.
Así, al descubrir que no iba por el camino correcto, comenzó a hacer lo que hacía mejor: tratar de correr a toda velocidad para llegar a tiempo a su carrera.
En el camino, se encuentra con "Radiador Springs", un pueblo abandonado que alguna vez fue atravesado por la antigua Ruta 66 y que con el tiempo quedó perdido por la construcción de una autopista.
Allí, las figuras más famosas pero olvidadas de la historia del automovilismo se escondían en busca de tranquilidad, lejos de los reflectores.
Lo que al principio le pareció un encuentro tedioso, aburrido y gris al Rayo, acostumbrado a una vida ajetreada, colorida y a un ritmo apresurado, se convirtió en un viaje de introspección, técnica, amistad y consciencia, cuando conoce a Mate, su nuevo mejor amigo, a Sally el autito femenino más atractivo y otros personajes que le hacen comprender que la vida no solo son los momentos de triunfo y éxito, sino que lo importante está en los pequeños logros diarios.
Su trama es pintoresca, original y, en gran medida, muy entretenida. Si bien, a simple vista puede parecer un plan perfecto para divertir a los más chicos, cuando se la ve de grande se comprende que la trama es mucho más profunda con un mensaje sobre las exigencias personales, la dificultad de aceptar el fracaso y la importancia de aceptar errores y entablar amistades.
Además, la película consigue transmitir estos mensajes sin perder su costado divertido ni convertir la historia en una moraleja constante. Los personajes, los paisajes y las situaciones que atraviesa el Rayo hacen que el aprendizaje aparezca de manera natural, mientras el humor y la aventura mantienen el ritmo y permiten disfrutarla más allá de la edad.
A 20 años de su estreno, Cars vuelve a los cines de Argentina este 8 de octubre para reencontrarse con una generación que creció junto a sus personajes y también con nuevas audiencias. El regreso permite recuperar una historia que, detrás de sus carreras, autos y paisajes, mantiene intactos algunos mensajes sobre la amistad, la ambición y la importancia de encontrar un lugar propio.

