Este jueves, una de las opciones para ver en el cine si buscan una película liviana y entretenida es "La invitación", una comedia dirigida por Olivia Wilde que combina humor, romance y situaciones familiares bastante particulares. Con una historia que se mueve entre los enredos y los vínculos inesperados, la producción tiene a Penélope Cruz como una de sus grandes protagonistas.
La película propone una mirada divertida sobre las relaciones y esas situaciones que pueden desordenar por completo una reunión que parecía sencilla. A partir de una propuesta que pone en movimiento una serie de encuentros y desencuentros, la historia mezcla momentos de comedia con algunos conflictos personales y deja espacio para que sus personajes se enfrenten a decisiones que pueden cambiar la dinámica entre ellos.
¿De qué se trata "La invitación", la película con Penélope Cruz que reflexiona sobre los vínculos?
¿De qué se trata "La invitación", la película con Penélope Cruz que reflexiona sobre los vínculos?
¿Te imaginás organizar una cena tranquila con tu pareja y terminar cuestionándote absolutamente todo lo que pensabas sobre tu relación? Eso es lo que les pasa a Joe y Angela, una pareja que lleva varios años junta y que ya entró en esa etapa en la que la rutina empieza a pesar más de la cuenta.
Entre discusiones, silencios y una convivencia que perdió parte de la chispa de los primeros tiempos, Angela decide invitar a sus vecinos de arriba para compartir una noche que, en principio, parece bastante normal.
Los invitados son Piña y Hawk, interpretados por Penélope Cruz y Edward Norton, una pareja mucho más desinhibida que ellos y con una manera de entender el amor y la sexualidad completamente diferente. Piña, además, trabaja como terapeuta sexual, por lo que la conversación rápidamente empieza a ir hacia temas que la pareja probablemente hubieran preferido dejar fuera de la mesa.
Lo que empieza como una cena entre vecinos se transforma poco a poco en una charla incómoda sobre deseos, parejas, celos y todo eso que muchas veces evitamos decir para no generar una pelea. Y creo que ahí está lo más entretenido: en el fondo, no hace falta tener una relación particularmente complicada para sentirse identificado con alguna de las situaciones.
Porque todos pueden entender esa sensación de estar con alguien durante tanto tiempo que algunas cosas empiezan a darse por sentadas. Angela y Joe están justamente en ese punto en el que ya conocen las costumbres del otro, saben qué decir y qué callar, pero quizás dejaron de preguntarse qué es lo que realmente quieren.
Piña y Hawk funcionan como ese pequeño sacudón que llega desde afuera y obliga a la pareja a mirar lo que venía evitando. No necesariamente porque tengan una relación perfecta, sino porque se muestran mucho más abiertos a hablar de temas que para los protagonistas todavía resultan incómodos. Penélope le aporta a su personaje una identidad magnética y bastante divertida, mientras que Edward Norton acompaña con un protagonista que parece tener siempre una respuesta para todo.
Olivia Wilde construye así una comedia que se disfruta justamente porque parte de situaciones bastante reconocibles y las lleva un poco más lejos. Hay momentos incómodos, conversaciones que se van de las manos y bastante humor, pero también una mirada sobre esas relaciones que, con los años, pueden necesitar algo más que quererse para seguir funcionando.

