Cuando casi nadie lo esperaba, Ángel Romero se convirtió en el primero de los dos refuerzos que sumó Boca en este mercado de pases. Pero la llegada del paraguayo tiene la particularidad de que, junto con Óscar Romero, de anterior paso por el club, renuevan la tradición de hermanos que vistieron la camiseta xeneize.
Con el arribo del delantero, se suma el caso número 16 de familiares directos en la historia profesional del club. Ángel seguirá el camino que dejó su hermano Óscar Romero, quien disputó 65 partidos oficiales entre 2022 y 2023.
Esta historia comenzó en los primeros años de Boca, cuando el fútbol aún transitaba su etapa amateur. Los Farenga fueron pioneros: Juan Antonio y José María coincidieron en 1908, dejando el primer registro de hermanos jugando juntos en el club. Luego aparecieron los Penney, Alberto y Arturo Patricio, quienes compartieron equipo en 22 encuentros entre 1908 y 1910. Más adelante se sumaron los Taggino y los Fabiano, con presencias más breves pero igualmente significativas. También hubo casos múltiples como el de Evaristo, Mario y Juan, que coincidieron en 1931, o los De Zorzi en 1947.
Pero no todos los hermanos tuvieron la fortuna de coincidir en cancha. Los Albuquerque, los Romero de los años 60 y los Musladini pasaron por el club en ciclos separados. Incluso el apellido Maradona quedó marcado por esa curiosidad: Diego fue leyenda, mientras que Lalo apenas sumó tres partidos sin compartir equipo.
En tiempos más recientes, los Burdisso, los Mac Allister y los Maidana también forman parte de esta genealogía particular. Ahora, con Ángel Romero, Boca vuelve a escribir una página especial en sus libros.

