Por Ariel Guglielmetti.
El 3 de octubre de 1976, Marina Lezcano salió a la pista de Palermo con apenas 19 años y volvió convertida en historia. Ganar el Gran Premio Nacional, una de las carreras más importantes del turf argentino, ya era una hazaña para cualquier jockey. Pero lograrlo siendo mujer, en una época en la que ellas recién empezaban a abrirse paso entre prejuicios y puertas cerradas, significó mucho más. Sobre el lomo de Serxens, Marina no sólo conquistó una de las pruebas máximas de su profesión: se convirtió en la primera mujer en lograrlo. Cincuenta años después, aquella tarde conserva intacta toda su dimensión.
En un mano a mano exclusivo con Crónica, Lezcano recordó aquella jornada. "Es increíble que haya pasado tanto tiempo", admitió. Lo primero que aparece en su memoria no es el disco ni la gloria, sino "la cantidad de gente que había en Palermo y la sonrisa de Doña Chela", propietaria de Serxens, que había confiado en ella para conducir al potrillo del Stud Los Tientos.
Marina recuerda toda la carrera y también el momento exacto en que empezó a creer. "Más o menos en los 200 metros sentí que Serxens no aflojaba en su atropellada", rememoró. Desde allí, el caballo fue en busca de los punteros hasta sellar una victoria inolvidable.
Pero en aquel momento Marina no pensaba en récords ni en el peso histórico de lo conseguido. 1976 ya venía siendo un año extraordinario: apenas dos meses antes había alcanzado la categoría de jockey al ganar un clásico con Patrón. Al finalizar la temporada fue segunda en la estadística, detrás de Vilmar Sanguinetti, que la superó por sólo cuatro carreras. "Eran demasiadas emociones para ese año, que fue muy feliz para mí", resumió.
La dimensión de aquella conquista llegaría con el tiempo. Ella y las otras mujeres que debutaron el 15 de diciembre de 1974 habían tenido que pelear para ingresar a una escuela de jockeys que les estaba vedada y luego para ganarse un lugar en las pistas. "Todas sentimos una gran satisfacción por cada logro y cada obstáculo que superamos", recordó.
Medio siglo después, ver jockettas compitiendo con naturalidad es para aquellas pioneras motivo de orgullo. "Es cierto que mis compañeras y yo tuvimos algo que ver en abrir ese camino", reconoció.
Y cuando imagina qué le diría hoy a aquella chica de 19 años antes de salir a la pista, no duda: "Que salga a competir con total confianza, porque Serxens no iba a defraudarla ni a ella, ni a todos los que estaban a su alrededor, ni a los que apostaran a sus cuatro patas blancas", cerró.
Un binomio unido por la confianza
Serxens no fue solamente el caballo con el que Marina Lezcano hizo historia. Medio siglo después, cuando habla de él, lo recuerda desde un lugar mucho más íntimo.
"El Nacional fue mi primer clásico Grupo I y lo recuerdo y lo valoro mucho", contó. Durante un tiempo, Marina fue la jocketta más joven en ganar la prueba. Pero la relación con el potrillo del Stud Los Tientos no quedó encerrada en aquella tarde de 1976. Con Serxens ganó numerosos clásicos, entre ellos dos veces el Pueyrredón y también el Gran Premio de Honor, pruebas que terminaron de construir la imagen de un caballo resistente y generoso.
"Tenía un corazón enorme y era incansable", expresó. "Fue un gran caballo al que quise mucho", detalló. Cincuenta años después, aquella victoria resume la historia de una joven y un caballo unidos por la confianza.

