Rodolfo Arruabarrena abrió su corazón y habló de su enfermedad: "Tengo un hermano que la tiene desde hace más de 30 años y ahora me tocó a mi, pero lo mío fue por estrés"

Escrito el 08/10/2026

El DT de Boca reveló que los médicos le confirmaron que fue la carga emocional que conlleva su actividad la que le provocó la enfermedad y que no se trata de algo hereditario. El extraño caso de un ex arquero xeneize que "despertó" la misma patología con sus constantes infiltraciones.

Por Damián Basile

Viajemos en el tiempo. Apretemos rebobinar. No demasiado. Apenas unas vueltas que nos depositen en el nacimiento del nuevo milenio, cuando el Dr. Google solo estaba al alcance de los que contaban con recursos para acceder a eso que, los pocos nerds de la época, llamaban internet.

Imaginemos esta escena: un ciudadano de a pie, cuarentón, decide hacerse un chequeo general porque siente que su salud no es la misma de siempre. Va con los resultados al médico y, ansioso, lanza la pregunta de manual: "¿Qué tengo, doctor?" El hombre del estetoscopio se toma su tiempo. Analiza los valores, le clava la mirada al paciente y le da muy buenas noticias: "Nada", le dice, con cara de póker. "Pero cómo, si me palpita acá y me duele allá", recibe el facultativo como retruco de quien está sentado sobre la camilla. "No hay indicios para preocuparse. Los parámetros le dieron bien. Lo más probable es que haya sido un poco de estrés lo que le ocasionó el malestar", redobla el doctor, sin achicarse ni mentir en el quiero vale cuatro.

En paz por la palabra de la ciencia, pero paralelamente invadido por la duda, el cuarentón va por la quinta pata del gato. Llega a la casa, se sienta a la mesa y le dice a su pareja, tras oír el "¿cómo te fue?" típico de los que quedaron en el hogar pendientes de su visita al consultorio: "Seguramente se levantó mal y no tenía ganas de trabajar el médico... ¿Sabés lo que me dijo? ¡Que todo fue por estrés! Se sacó el tema de encima". Testarudo, el cuarentón, que hoy ya sería un sesentón, muy posiblemente haya sido protagonista de una situación premonitoria, de un momento que anticipó lo que actualmente, en modo 2026, padecen miles de argentinos: las consecuencias de los vaivenes emocionales.

Del estrés, justamente, que si el destino así lo determina, en cualquier momento podría tocarte la puerta sin que estés esperando visitas. ¿Por qué decimos esto? Nadie está exento, evidentemente, de recibir el golpe que podría provocar la detección de un problema coronario, de presión arterial, un "subidón" de la glucosa o de lo que fuere (existen casos que han sido devastadores) cuando no hay antecedentes por herencia ni desarreglos en la vida diaria que los justifiquen. Ni siquiera están a salvo aquellos que, paradójicamente, han llevado adelante una vida ordenada en la alimentación, en los controles y en el cuidado casi permanente de la salud.

La alta competencia

A contramano de la creencia popular, que tal vez en cierto porcentaje aún se resiste a reconocer la importancia de aprender a manejar las emociones o, en su defecto, minimiza los peligros de sus implicancias, existen ejemplos que no encuadran desde una lógica casera. Días atrás, Rodolfo Arruabarrena contó en conferencia de prensa post partido que tiene diabetes. "Mi mamá me pidió que no volviera a Boca. Tengo diabetes y mis mayores picos los tuve acá. Pero el amor por este club me hizo venir", reveló el Vasco. 

Un profesional de trayectoria intachable, excelentemente conceptuado por sus colegas, ganador de múltiples títulos como jugador de Boca y también como entrenador, cargo que actualmente ocupa en el Xeneize tras un paso exitoso en 2015. Una vida entera ligada a la actividad física, cero sedentarismo, un entorno social sano y el privilegio de vivir (bien) de lo que le gusta. El Vasco jugó semifinales de Champions League, dio vueltas olímpicas en el exterior y vistió la camiseta de la Selección Argentina. Hecho deportivamente y sin dificultades para llegar a fin de mes, pero, al igual que un trabajador que depende de lo que gana en el día, no zafó de las presiones. Muchas, constantes, propias de su actividad, que tantos intereses pone en juego de manera casi cotidiana. Por si acaso, lo remarcamos: su diabetes no es hereditaria. Se lo confirmó a Crónica, el propio DT: "No tengo antecedentes hereditarios. Sí bien tengo un hermano que tiene diabetes hace más de treinta años, lo mío fue por estrés".

El extraño caso de Cristian Luchetti, ex arquero de Boca: "El detonante de mi diabetes fueron las infliltraciones. Hoy el deportista debe pensar en recuperarse naturalmente"

Actualmente se desempeña como mánager de Banfield, club del que surgió futbolísticamente, para luego vestir diferentes camisetas del ámbito local y del exterior. Arquero moderno en cuanto a características, pero también recordado al golpe de vista por usar siempre pantalones largos, Cristian Luchetti fue quien, hace ya unos años, reveló ser diabético y contó su convivencia con la enfermedad mientras participaba de la alta competencia.

En esos tiempos cuidaba los tres palos de Atlético Tucumán, aunque seguramente los hinchas de Boca lo recuerdan porque también registró un paso con la camiseta azul y amarilla. El Laucha, que se retiró a los 44 años con más de 700 partidos profesionales y veinte goles (por supuesto que a favor...), habló también con Crónica y su testimonio, posiblemente de manera previsible, fue en la misma dirección que el del Vasco Arruabarrena. Prácticamente un calco. "Mi hermano es diabético y mi mamá también. A mí me la detectaron a los 25 años. Hay una carga grande de estrés, de presión, por cómo se vive hoy", afirmó Luchetti.

-Por lo que se supo en su momento, la noticia de la diabetes te llegó ya como profesional... En qué piensa el futbolista en un momento asi? ¿En la carrera, en el miedo a que la enfermedad condicione la posibilidad de una transferencia o, concretamente, en la salud?

CL- "Me agarró un poco de sorpresa. No lo esperaba. Sí tuve la ventaja de haber convivido con mi hermano, que bueno, mi hermano es diabético de chico, mi mamá es presidenta de una mutual de diabetes en Mendoza, entonces sabía los riesgos que implicaba tener diabetes, los cuidados que tenía que tener. Sabía que tenía que tener mucha conducta, mucha disciplina, mucho control, pero en ningún momento se me cruzó por la cabeza dejar de jugar. Como te digo, tenía muy claro que quería jugar al fútbol, que si tenía que hacer el sacrificio lo iba a hacer, porque mi prioridad en ese momento era jugar al fútbol".

-En esos tiempos la psicología deportiva tal vez no tenía el protagonismo de hoy... ¿creés que, con las herramientas actuales, habrías sobrellevado todavía mejor [de afuera se notó claramente que deportivamente mucho no te afectó] tu convivencia con la diabetes?

CL- "Sinceramente, no lo sé. Creo que quizás en algún punto te puede servir, eso es algo muy personal. Hay chicos que lo necesitan más que otros. Yo nunca hice terapia, nunca estuve con un profesional. No digo que no me hubiese hecho falta ni no, pero consideré y tuve las cosas bastante claras de la conducta que tenía que tener y que, bueno, que a veces los resultados, los episodios, el día a día, el estado de ánimo también es parte de este deporte, de este juego, de todo lo que implica, de toda la responsabilidad que lleva. Bueno, yo calculo que sí, que hay muchos chicos que probablemente les viene bien tener un profesional que los pueda asesorar y los pueda ayudar".

-Hay casos en la alta competencia en los que la enfermedad aparece por estrés... Si bien en el tuyo te complicaron las infiltraciones, ¿consideras que también pudo haber tenido que ver con un tema emocional?

 CL- "Sí, puede ser, puede ser. Hay una carga grande de estrés, de presión, de nada, como se vive hoy, también hoy creo que más que antes con el tema de las redes sociales, todo el mundo opina y si uno se deja llevar por la opinión ajena te termina afectando. Entonces creo que sí tiene que ver mucho el estrés y cómo uno se toma las cosas. No, yo, a ver, creo que en la función que me toca estar hoy, si bien tengo una responsabilidad muy grande, lo tomo de esa manera. Creo que es distinta la presión que tenía cuando jugaba. Siento que la presión que tenía cuando jugaba, el día de partido, la adrenalina y todo eso no lo puedo comparar con nada".

-Qué le dirías al futbolista o atleta de otra disciplina? Debe evaluar bien antes de infiltrarse? ¿Y qué le recomendarías para entender y asimilar la noticia de una diabetes?

CL- "Con respecto a las infiltraciones, a las lesiones, bueno, a mí me pasaba porque yo quería jugar todos los partidos, yo quería estar siempre, no me quería perder un partido. Y bueno, me terminé infiltrando prácticamente un año seguido, todos los fines de semana, para poder jugar, para poder estar. Y creo que fue un poco el detonante de algo que uno tiene, una predisposición. Nada, trataría de decirle que no se infiltre, que si estás con una molestia, tratar de recuperarte de una manera natural, sana, con fisioterapia, con kinesiología. Porque, bueno, a la larga, y sobre todo quizás no tan a corto plazo sino un poco más a largo plazo, trae sus consecuencias".

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica que se caracteriza por presentar niveles altos de azúcar en sangre.

El azúcar en sangre (glucemia), cuando tiene valores por encima de lo normal, se lo denomina hiperglucemia, y cuando se sostiene en el tiempo puede dar lugar a complicaciones en diferentes órganos. La diabetes es una enfermedad crónica, esto significa que acompaña toda la vida a la persona que la padece. Sin embargo, con un seguimiento y tratamiento adecuado se pueden prevenir complicaciones y llevar una vida normal. Se estima que 1 de cada 10 argentinos de 18 años o más tiene diabetes y, dado que, por varios años permanece sin síntomas, aproximadamente 4 de cada 10 personas que la padecen desconocen su condición. Tal vez por eso nunca es tarde para realizar controles. La diabetes no avisa. Golpea. Y, a juzgar por los casos de Arruabarrena y Luchetti, no solamente a los ciudadanos de pie.