El Programa Supersopa de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) lanzó una nueva campaña de donaciones para poder sostener la producción y distribución gratuita de alimentos destinados a comedores, escuelas y organizaciones sociales.
La iniciativa busca reunir aportes de $5.000, en un contexto en el que aumentó la cantidad de instituciones que solicitan los productos, mientras que disminuyeron las contribuciones económicas que permiten mantener la elaboración.
La planta de la UNQ produce alimentos nutritivos, de bajo costo y fácil almacenamiento con fines sociales. En 2025 alcanzó una producción récord de más de 420 mil porciones de guiso y sopa, pero durante este año el programa comenzó a enfrentar mayores dificultades para responder a la demanda creciente.
"Con 10 donaciones de 5 mil pesos cubrimos el valor de una lata que rinde 50 porciones. Es decir, una donación equivale a cinco platos abundantes, ricos y nutritivos que reciben sin costo alguno los comedores y las instituciones registradas", explicó Anahí Cuellas, directora de Supersopa, en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ.
Desde el programa remarcaron que el objetivo no es solamente entregar alimentos para paliar el hambre, sino garantizar una alternativa nutricionalmente equilibrada. Cada lata de Supersopa permite preparar 50 porciones, destinadas a instituciones que las reciben de manera gratuita.
"Es importante que podamos sostener la producción porque cada lata de sopa son 50 comidas. Para tomar dimensión, el costo de una ración de Supersopa equivale a medio paquete de figuritas del Mundial", señaló Cuellas.
Una demanda que crece
El programa actualmente elabora distintos productos, entre ellos locro, guiso de arroz, Supersopa con carne y sopa de verduras. Además, trabaja junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para incorporar una salsa concentrada de bolognesa con alto contenido proteico, que será elaborada con tomates cosechados por productores locales.
Cuellas destacó que los alimentos distribuidos a través de los comedores no siempre cuentan con el aporte nutricional necesario. "No se trata de cualquier alimento, sino de uno con fines sociales que está equilibrado y tiene todos los nutrientes necesarios para que los chicos y las chicas tengan las mismas posibilidades de desarrollo y crecimiento que el resto", sostuvo.
Desde su readecuación y puesta en marcha a mediados de 2024, luego de la pandemia, Supersopa produjo más de un millón de raciones y permitió que más de 100 becarios de distintas carreras de la UNQ realizaran actividades en la planta.
El programa también ganó una licitación pública y se convirtió en proveedor oficial de la provincia de Buenos Aires. En marzo de 2025, tras las inundaciones que afectaron a Bahía Blanca, realizó además una donación de 1,2 toneladas de alimentos.
Un termómetro de la situación social
La situación actual, sin embargo, volvió a poner en alerta a quienes llevan adelante el programa. El aumento de pedidos de instituciones se da en simultáneo con una reducción de las donaciones que permiten financiar la producción.
"En la planta tenemos un termómetro de la situación social y económica. Hay un montón de demanda de nuestras latas, pero como el programa se sostiene con las donaciones, muchas veces no llegamos a cumplir", explicó la directora.
También cambió el perfil de quienes históricamente colaboraban con Supersopa. "Antes se reunían para donar vecinos, jubilados y estudiantes, pero eso hoy no está sucediendo porque no les sobra dinero y cambiaron de lugar. Mientras que antes esas personas donaban, hoy quizás tienen la necesidad de recibir un plato", describió Cuellas.
Por eso, el programa busca sumar nuevos aportantes, tanto particulares como empresas que quieran colaborar mediante sistemas de Responsabilidad Social Empresarial.
Quienes quieran colaborar pueden comunicarse con Supersopa a través del correo supersopa@unq.edu.ar o mediante la cuenta de Instagram @supersopa_unq.
La campaña apunta a sostener una iniciativa que, desde Quilmes, lleva alimentos nutritivos a instituciones sociales y que ahora enfrenta una paradoja: cada vez hay más pedidos de ayuda, pero menos recursos para producirla.

