Investigadores de la Universidad de Bolonia y autoridades de Emilia-Romaña iniciaron en Italia la liberación masiva de crías de pulpo para contener la severa invasión del cangrejo azul en las costas del mar Adriático.
Esta estrategia busca que la población de pulpos actúe como un control biológico natural sobre un crustáceo que ya causó millonarios daños económicos en el sector pesquero de la región.
Una estrategia de control biológico en el Adriático
La iniciativa se enmarca dentro del proyecto Octo-Blu, una prueba piloto que contempla la cría de alevines en laboratorio para luego introducirlos en zonas costeras estratégicas.
La meta del plan es formar una comunidad estable de cefalópodos en arrecifes y refugios artificiales de cemento y arcilla construidos sobre el lecho marino.
«Elegimos el pulpo porque, en su hábitat natural, es un formidable depredador de crustáceos», asegura Antonio Casalini, técnico en acuicultura e investigador del proyecto.
Por su parte, el científico Pietro Emmanuele remarca que «los cangrejos azules tienen un increíble potencial reproductivo», por lo que basta con que un pulpo controle a hembras reproductoras para marcar un impacto real en la dinámica poblacional del invasor.
Impacto ambiental y severo daño a la acuicultura
Originario del Atlántico occidental, el cangrejo azul llegó al Mediterráneo hace décadas y se propagó rápidamente favorecido por el aumento de la temperatura del agua.
La especie provocó el colapso de la producción de moluscos en el delta del Po y arrasó con la almeja de Manila, generando pérdidas estimadas en unos 17 millones de euros desde 2022.
Ante las limitaciones técnicas que presenta el pulpo en fondos marinos someros y arenosos, los expertos evalúan incorporar otros depredadores autóctonos, como la lubina y la anguila, para complementar las labores de contención contra esta amenaza biológica.