En sus otros proyectos, una melodía de piano o un recuerdo pueden ser el punto de partida para explorar cómo cambia nuestra forma de ver lo conocido.
¿Cómo suena el movimiento de Plutón? Chengyu Deng no intenta responder a esa pregunta con una canción sobre el espacio. En Pluto Movement, una obra que ya ha presentado y en la que continúa trabajando, toma datos reales sobre la posición del planeta y los usa para decidir cómo se mueven las imágenes y cómo cambia el sonido.
La información proviene de Horizons, una base de datos astronómicos de la NASA. Deng extrae las coordenadas de Plutón y las traduce a las reglas de una obra audiovisual. El resultado no busca reproducir el sistema solar con exactitud: los datos funcionan como punto de partida para crear un entorno abstracto que también habla de distancia, tiempo y migración.
"Primero miro los datos: sus rangos, patrones, cambios y relaciones. Después pienso qué parámetros puedo trasladar al sonido o a la imagen", explica el artista multimedia, diseñador de sonido y productor de música electrónica. "En vez de componer directamente cada detalle, diseño un sistema, observo lo que produce y tomo decisiones a partir de eso".
Esa forma de trabajo exige muchas pruebas. Una base científica puede contener cientos o miles de datos en distintos formatos, y Deng tiene que encontrar qué relaciones pueden convertirse en algo que una persona escuche o vea. "La información científica pasa a ser parte de un sistema artístico, en lugar de presentarse simplemente como datos", señala.
En Pluto Movement, el largo recorrido de Plutón y su distancia de la Tierra también le sirven para pensar en una experiencia humana: dejar un lugar y descubrir que, al volver a recordarlo, ya no se siente exactamente igual. El proyecto se vincula con A State of Particle, otra obra ya ha realizado y sigue explorando, donde pequeños puntos se agrupan, se dispersan y vuelven a organizarse. Cada uno parece moverse por su cuenta, aunque sus movimientos afectan lo que ocurre con los demás.
La memoria aparece de otra manera en Ambiguous Silence. El proyecto comenzó con composiciones electrónicas y fue creciendo hasta incorporar textos, imágenes en movimiento y visuales creadas mediante sistemas generativos. Chengyu Deng se interesa por esos momentos en los que una rutina, un lugar o una relación cambian y uno tiene que volver a entender lo que antes le resultaba familiar.
No hubo un episodio puntual que diera origen a la obra. "Un lugar, una imagen, un sonido o un recuerdo pueden resultarme muy familiares. Pero cuando intento recordarlos o reconstruirlos, siempre hay partes que faltan o que son distintas de como las recordaba", cuenta. Lo que le interesa, agrega, es prestar atención a lo que conserva, a lo que cambió y a lo que quizá completa sin darse cuenta.
En la música de Ambiguous Silence, los momentos calmos pueden volverse tensos y una estructura reconocible puede deshacerse antes de encontrar otra forma. Las imágenes siguen su propio recorrido: fragmentos que aparecen, se dispersan y vuelven a reunirse. Para Deng, sonido e imagen expresan la misma inquietud desde lugares distintos. La obra no pretende ofrecer una respuesta definitiva sobre la incertidumbre; deja que esa sensación acompañe a quien la escucha.
En Soaking Reflect., una composición audiovisual de 2024, el punto de partida fue mucho más cercano: un piano. Deng pasó muchas horas a solas en pequeñas salas de práctica durante su etapa académica. Allí componía ideas y también probaba formas de producir música. Por eso, el sonido del instrumento quedó asociado a un período muy concreto de su vida.
Sin embargo, no quiso usarlo solo para tocar melodías. Grabó distintas partes de su sonido y luego las procesó, superpuso y modificó para crear ritmos y texturas junto con sonidos electrónicos e imágenes en movimiento. "Estoy tomando algo que me resulta muy familiar y usando las habilidades que desarrollé con el tiempo para desarmarlo y reconstruirlo de otra manera", explica. El proceso reproduce, de algún modo, lo que le ocurre a un recuerdo: sigue siendo reconocible, pero cambia cada vez que volvemos a él.
Deng también está interesado en colaborar con artistas de América Latina. Actualmente trabaja con el músico colombiano Sebastián "Slime" en una producción musical y audiovisual que investiga ritmos e instrumentos de Latinoamérica. Al pensar en posibles trabajos con músicos, cineastas o instituciones culturales de la Argentina, menciona su interés por los instrumentos tradicionales, las grabaciones de campo, la electrónica experimental y el cine. "Me gustaría trabajar con materiales y perspectivas que normalmente no encuentro en mi propia experiencia", dice.
Empiece como empiece a crear, Deng vuelve a una misma tarea: probar qué aparece cuando toma algo conocido, lo escucha con atención y encuentra otra forma de compartirlo.