Brian Lanzelotta, dueño de una fábrica de papel higiénico en La Matanza, se vio envuelto en una situación dramática luego de denunciar una estafa por 17 millones de pesos hace tres semanas. Desde entonces, el ex "Gran Hermano" vivió el día a día atravesando emociones encontradas, mientras una gran campaña solidaria le permitió recuperar parte de lo perdido. Sin embargo, la realidad terminó por forzarlo a despedirse de esa apuesta laboral y personal que tanto significó para él.
"El tiempo pasa, sin novedades de la causa, los días avanzan, las deudas crecen y me veo en la obligación de tomar la decisión de vender la fábrica", escribió Lanzelotta en sus redes sociales junto al video del anuncio de que quiere desprenderse de Bien Limpio, su emprendimiento. "No hay palabras, solo un profundo dolor y mucha tristeza".
En el video, el exparticipante de Gran Hermano aclaró que la venta no implica el cierre del negocio. La fábrica opera con normalidad, tiene una cartera de clientes activa y factura cada mes un poco más que el anterior. "No venís de cero, venís con una fábrica armada y en funcionamiento", dijo en el anuncio. Según su testimonio, el comprador recibirá maquinaria, redes sociales consolidadas y proveedores ya establecidos, y Lanzelotta se comprometió a acompañar la transición con asesoramiento.
"Quiero creer que la persona que venga va a llevar a Bien Limpio a donde yo no pude. Es una fábrica chica, pero en crecimiento", afirmó, y se comprometió a acompañar al comprador con proveedores, insumos y cartera de clientes. "Yo lo voy a asesorar y ayudar con todo".
El derrumbe comenzó con lo que parecía una oportunidad extraordinaria. El 10 de agosto pasado, Brian denunció haber sufrido una estafa por 17 millones de pesos. Un supuesto cliente, que dijo ser de Mendoza, encargó 3.800 bolsones de papel higiénico, el volumen más alto que la fábrica había recibido. Para afrontar la materia prima, el suegro de Lanzelotta sacó un préstamo.
Él y su hermano Eloy se instalaron en el galpón y trabajaron sin pausa. Lograron preparar 3.100 bolsones. El día de la entrega, los comprobantes de transferencia que presentó el comprador resultaron ser falsos: el CUIT y el nombre de la empresa existían, pero ningún dinero había salido de esa cuenta. El camión con la mercadería partió rumbo a Mendoza y el pago nunca llegó.
En paralelo, se inició una campaña solidaria en redes y en medios. La difusión del caso en los programas de Carmen Barbieri y de Sergio Lapegüe permitió recaudar 10 millones de pesos. Esa cifra redujo la deuda de forma significativa, pero no alcanzó para saldarla. Seguidores mendocinos que vieron los videos en redes comenzaron a enviarle fotos, nombres y direcciones.
Así se supo que parte de la mercadería había llegado a una distribuidora local y que algunos vendedores la comercializaban por TikTok. Su abogado presentó la denuncia en la Fiscalía N° 8 de delitos complejos de San Martín. La causa investiga si el esquema responde a una maniobra de estafa comercial con múltiples cómplices. "Dejé todo para meterle a este proyecto y de la peor manera tengo que despedirme. Dejé la música, dejé mi vida entera para poder hacer esto y no se dio", dijo Lanzelotta en el video. "Con mucha tristeza me toca vender".
La historia de Brian Lanzelotta, que conmovió a miles de personas, es un ejemplo de cómo un sueño puede derrumbarse por la malicia de otros. A pesar de la solidaridad y el esfuerzo, la realidad económica lo obligó a tomar una decisión que, aunque dolorosa, busca preservar lo que queda de su emprendimiento y permitir que otra persona pueda continuar con el proyecto que él construyó con tanto sacrificio.