Patrick Stewart, el actor británico que le puso el cuerpo al capitán Jean-Luc Picard en "Star Trek" y al profesor Charles Xavier en "X-Men", murió a los 86 años. La noticia la confirmó su familia a través de las redes sociales del artista, donde pidieron donaciones al centro de investigación del alzhéimer de la Universidad Johns Hopkins. Su representante, Kelly Bush Novak, precisó que el deceso ocurrió el miércoles en su casa de Los Ángeles, acompañado por su esposa Sunny, tras "un viaje breve y conmovedor" con Alzheimer y demencia con cuerpos de Lewy.
"Él estuvo en el cálido abrazo de su familia y amigos, rodeado de música en vivo, oración, lágrimas, risas y ese tipo de emoción profunda que solo él podía inspirar después de una vida de devoción a todos nosotros", señaló el comunicado difundido por su portavoz . "Siempre atesoraremos la paz y la reflexión en su rostro, un recordatorio duradero de su gracia invencible".
Stewart construyó una carrera de más de seis décadas que lo llevó de las tablas del Royal Shakespeare Company a la fama internacional. Su Picard, al mando de la USS Enterprise en "Star Trek: The Next Generation", se convirtió en un ícono de la ciencia ficción desde el estreno de la serie en 1987 hasta su final en 1994, y luego en el cine y en la serie "Star Trek: Picard".
En el universo Marvel, dio vida al mentor de los mutantes en la primera "X-Men" (2000) y repitió el papel en varias entregas, con una despedida memorable en "Logan" (2017). Marvel Studios despidió al actor con un sentido mensaje: "Estamos desconsolados al conocer el fallecimiento de Sir Patrick Stewart, el legendario actor inglés que le dio vida al profesor Charles Xavier. Deja una huella cultural y un legado indeleble".
La empresa destacó que su debut como el profesor X en 2000 marcó un antes y un después en la narrativa de superhéroes, y que su última aparición en pantalla fue en "Avengers: Doomsday" (2026).
El actor también brilló en la comedia con "Robin Hood: Men in Tights" y en el thriller "Green Room", y dedicó buena parte de su carrera a difundir la obra de William Shakespeare, tanto en teatro como en cine. En 2010, la reina Isabel II lo nombró caballero por sus contribuciones al arte dramático.
Su partida deja un vacío inmenso en la industria del entretenimiento, pero su legado como uno de los intérpretes más versátiles y queridos de su generación perdurará en la memoria de millones de espectadores.