San Lorenzo de Almagro atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos tiempos. A los problemas futbolísticos y las dificultades económicas se suma ahora la incertidumbre sobre la continuidad de Marcelo Culotta, quien podría dejar la presidencia del club en los próximos días.
La decisión estaría vinculada con el resultado del partido de este domingo frente a Deportivo Riestra, en el Nuevo Gasómetro. Según trascendió, una derrota podría llevar al dirigente a dar un paso al costado en medio de un escenario cada vez más complejo para la institución de Boedo.
Culotta asumió formalmente el 4 de junio, después de imponerse en las elecciones del 30 de mayo con el 29,82% de los votos. Su mandato tiene como objetivo completar el período dirigencial que quedó vacante tras la salida de Marcelo Moretti y el posterior interinato de Sergio Constantino, con vencimiento en diciembre de 2027.
Las gestiones para evitar la salida de Culotta
Mientras crece la incertidumbre sobre su futuro, personas cercanas al presidente buscarían convencerlo de que permanezca al frente de San Lorenzo. En las últimas horas, además, se habría producido una reunión con Claudio Tapia, titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en un contexto marcado por las dificultades que atraviesa el club.
La continuidad de Culotta también se cruza con los movimientos que empiezan a tomar fuerza dentro del ámbito político azulgrana. Distintos sectores evalúan posibles alternativas para recuperar protagonismo en la conducción de la institución.
En ese escenario, Matías Lammens buscaría regresar a la dirigencia del Ciclón, aunque su eventual vuelta estaría condicionada por la imagen que mantiene entre parte de los hinchas. Por otro lado, Cristian Evangelista impulsaría la posibilidad de que Pablo Barrientos asuma la presidencia, una alternativa que podría sumar peso en las discusiones internas.
Por ahora, el panorama dirigencial permanece abierto y el resultado frente a Riestra aparece como un factor que podría influir en las próximas decisiones.
La deuda millonaria que preocupa a San Lorenzo
La crisis institucional tiene como uno de sus principales componentes la delicada situación financiera. De acuerdo con las cifras informadas oficialmente por el club, el pasivo de San Lorenzo asciende a 67.883.991,05 dólares, una cifra que refleja la magnitud de los compromisos económicos pendientes.
El monto equivale, según la conversión consignada, a más de 98.771 millones de pesos. A ese panorama se suma el déficit mensual que continúa afectando las cuentas de la institución.
Las obligaciones acumuladas representan un desafío para la dirigencia, que debe encontrar alternativas para sostener el funcionamiento cotidiano del club y atender los compromisos asumidos.
Los juicios y los contratos que complican el futuro del Ciclón
Otro de los puntos que profundizan la preocupación es la situación judicial. San Lorenzo afronta 96 causas vinculadas con futbolistas y entrenadores que pasaron por la institución y reclamaron el pago de salarios u otras obligaciones contractuales.
El escenario también presenta dificultades en la conformación del plantel profesional. Actualmente, el club cuenta con 61 contratos profesionales, de los cuales 30 vencen en diciembre.
La finalización de esos vínculos abre un nuevo frente de preocupación para la planificación deportiva: si no se alcanzan acuerdos para renovarlos, los futbolistas involucrados podrían marcharse como agentes libres, sin que San Lorenzo reciba dinero por sus salidas.
San Lorenzo, ante un partido que puede marcar el rumbo dirigencial
Con el equipo obligado a reaccionar en el campo de juego y una situación económica que exige respuestas, San Lorenzo afronta días determinantes. El encuentro ante Deportivo Riestra no solo tendrá importancia deportiva, sino que también podría repercutir directamente en la continuidad de Marcelo Culotta.
La posibilidad de una renuncia, las negociaciones internas y las alternativas que evalúan distintos sectores dirigenciales mantienen abierto un escenario de incertidumbre en Boedo. En paralelo, las deudas, los reclamos judiciales y los vencimientos contractuales continúan condicionando el futuro de la institución.