Este viernes, justo antes de un nuevo Superclásico entre Boca y River, Diego Armando Maradona cumpliría 66 años y todo el fútbol argentino lo extraña y lo recuerda.
En ese marco, y en su ilustre carrera, el Pelusa tuvo la suerte de disputar grandes encuentros, incluso el más importante de nuestro país en varias ocasiones.
Desde que llegó al Xeneize a principios de los 80 y contando sus dos regresos a mediados de la década de 1990, el astro jugó siete veces frente al Millonario y cosechó un balance más que favorable: ganó tres, empató tres y perdió uno.
Ese recordado 1981 iba a ser mágico para el 10, que dejó en el piso a Ubaldo Matildo Fillol y convirtió en la goleada del conjunto azul y oro ante su eterno rival. Ya en la segunda de esa campaña en el Torneo Metropolitano, iba a anotar nuevamente en un 1-1 en el Estadio Monumental.
La tónica se iba a mantener en el Torneo Nacional de ese mismo año: pese a la derrota 2-3 contra un equipazo en el que jugaban Mario Alberto Kempes, Daniel Passarella y Reinaldo Merlo, inventó un golazo para darle emoción a una mañana recordada; un par de meses más tarde, firmó un doblete en Núñez.
El duelo del Torneo Apertura 1995 fue más recordado por el abrazo con Enzo Francescoli que por el pálido 0-0 en cancha. Ya en 1996, el club de la ribera goleó 4-1 y, si bien Diego falló un penal, selló a fuego un festejo con Claudio Caniggia.
La última función de Maradona en un Boca-River fue nada más y nada menos que su último partido como profesional. Aquella tarde, le dejó su lugar a un joven Juan Román Riquelme en el entretiempo y el Xeneize se impuso 2-1 como visitante.