El año de River se basó en perder una y otra vez contra sí mismo. Muy lejana en el tiempo quedó aquella ilusión inicial de comienzos de 2026, aún con Marcelo Gallardo en la dirección técnica, la cual se fue diluyendo cada vez más rápido. Aunque todavía tiene chances de pelear por ser campeón en el Torneo Clausura, donde está más que obligado a coronar, pareciera que hasta eso termina quedando chico después de un ciclo repleto de golpes y fracasos. Claro está, el golpazo del domingo en La Bombonera fue el punto más bajo de un equipo que parece estar en un pozo sin fondo del cual no puede salir.
Muchos son los puntos que el club deberá revisar con respecto a un año para el olvido. Más allá de las grandes inversiones en mercados de pases y la llegada de apellidos rutilantes, el Millo parece estar cada vez más lejos de aquel equipo con hambre de gloria que supo ser tiempo atrás. Ello, sumado a errores repetidos de manera constante y la falta de una conducción futbolística clara, llevan a que el club de Núñez se quede probablemente sin Copa Libertadores por segunda vez consecutiva.
Le pesaron las difíciles
El 2026 de River estuvo marcado por derrotas en los partidos más importantes. Dos de ellas se dieron frente a Boca: 0-1 en el Monumental con Coudet en el banco y mismo resultado en La Boca para el equipo de Ponzio. Así la Banda suma tres caídas en fila ante el clásico rival.
Otro de los más duros fue en la final del Apertura contra Belgrano. Pese a ganar 2-1 y tener todo controlado, el Pirata se lo dio vuelta 3-2 en una ráfaga para negarle el título. Todavía con el Chacho al mando, River fue eliminado de Copa Argentina ante un Aldosivi que descendió a PN, y tiempo más tarde se despidió de Copa Sudamericana en Núñez cayendo por penales frente a Independiente Santa Fe.
Cambios de mando
Por primera vez en 16 años la Banda tuvo tres técnicos distintos en una misma temporada. El 2026 inició con Gallardo, pero los malos resultados se terminaron comiendo a una leyenda de la institución. Coudet lo reemplazó y parecía enderezarse el barco; sin embargo, una consecución de derrotas y eliminaciones le picó el boleto con casi seis meses. Finalmente Leo Ponzio se hizo cargo del plantel para la parte final del año. Aunque sus estadísticas son buenas, es difícil pensar que pueda continuar siendo la cabeza del proyecto en 2027.
Gasta mucho, rinden poco
A lo largo del año River desembolsó una gran cantidad de dinero en refuerzos, pero da la sensación de que el equipo nunca levantó vuelo. Quizás sea Correa el que mejores cosas mostró hasta ahora, en contracara de un Almada que aún no demostró. A todo ello se suman arribos como los de Santos Borré y Arambarri, que casi no suman minutos, o Moreno y Vera con problemas físicos.
A su vez hay varios nombres que siguen siendo el centro de las críticas. Lucas Martínez Quarta quedó nuevamente expuesto ante la gente, al igual que Lautaro Rivero. No debe olvidarse también toda la polémica generada en su momento con el famoso "container" y la gran cantidad de jugadores que fueron separados del plantel por cuestión de rendimientos.
Otra vez sin Libertadores
Tras una década jugando el torneo más importante de forma ininterrumpida, River está prácticamente fuera de la Libertadores por segundo año consecutivo. Únicamente la consagración en el Clausura le daría un boleto, pero por el nivel mostrado hasta ahora parece difícil que logre ese objetivo. Eso será un golpe no sólo a las arcas, sino también pensando en una clasificación al próximo Mundial de Clubes.