El US Open quedó marcado por un hecho inédito en la historia del tenis. La eliminación de Stefanos Tsitsipas ante el estadounidense Ben Shelton en los octavos de final provocó el final de una racha que se mantenía vigente desde los primeros años de los torneos de Grand Slam.
La derrota del griego significó que, por primera vez desde 1877, no habrá ningún tenista con revés a una mano entre los semifinalistas de un Grand Slam. La estadística atravesó casi 150 años de historia y llegó a su fin en Nueva York.
Tsitsipas era el último representante de este estilo de juego que permanecía en el cuadro del Abierto de Estados Unidos. El exnúmero 3 del mundo había llegado a esta instancia después de superar las primeras rondas, aunque su presencia en los octavos ya representaba una de las sorpresas del torneo debido al irregular momento que atraviesa desde hace varias temporadas.
El propio tenista había hecho referencia a la histórica marca antes de su partido. Con humor, publicó en sus redes sociales: "Tengo una racha de 150 años que salvar".
Stefanos Tsitsipas habló sobre la "muerte" del revés a una mano:%uD83D%uDDE3%uFE0F "No se trata de que yo tenga sentimientos al respecto, creo que es un hecho. Estoy diciendo lo obvio. Si lo comparas con los años 50 o 60, se ve una caída masiva del revés a una mano. En los años 50 creo que el...
— Tiempo De Tenis (@Tiempodetenis1) September 7, 2026Sin embargo, la misión terminó ante Shelton. El estadounidense, octavo preclasificado, fue muy superior y se impuso por 6-2, 6-3 y 6-4, dejando a Tsitsipas sin posibilidades de prolongar una tradición que había sobrevivido durante generaciones.
El revés a una mano, una especie en extinción
Durante buena parte de la historia del tenis, el revés a una mano fue uno de los golpes característicos de los grandes campeones. Sin embargo, su presencia comenzó a disminuir de manera considerable a partir de finales de la década de 2000, cuando el revés a dos manos pasó a convertirse en la opción predominante entre los jugadores profesionales.
Uno de los últimos grandes exponentes de esta técnica fue Roger Federer. El suizo convirtió su revés a una mano en una de las señas distintivas de su juego y consiguió construir una carrera histórica con 20 títulos de Grand Slam.
Después de Federer, otro de los principales referentes fue su compatriota Stan Wawrinka. El suizo llevó este golpe a lo más alto y consiguió tres títulos de Grand Slam: el Abierto de Australia 2014, Roland Garros 2015 y US Open 2016.
En los últimos años también aparecieron otros jugadores destacados con revés a una mano, entre ellos Grigor Dimitrov y Lorenzo Musetti. Sin embargo, la tendencia fue cada vez más clara: el golpe perdió protagonismo frente al revés a dos manos.
La situación actual del circuito es una muestra contundente de ese cambio. Ninguno de los jugadores que integran actualmente el top 10 del ranking ATP utiliza el revés a una mano, una señal del enorme retroceso que sufrió esta técnica en el tenis de elite.
La eliminación de Tsitsipas en Nueva York, entonces, no fue simplemente una derrota más: cerró una tradición que había permanecido vigente desde el nacimiento de los Grand Slam.