Muchas veces, la decisión de una persona puede desembocar en el cambio en la vida de otra, y un caso ejemplificador fue el que ocurrió con Jorge y Lionel Messi, quienes fueron protagonistas de una historia que "dejó su huella" en el capitán de la Selección Argentina.
Esta situación se remonta al 17 de septiembre del 2000, en una decisión clave que cambió para siempre la vida de "La Pulga", quien se subió a un avión junto a su padre en búsqueda de un objetivo claro.
La historia de Lionel Messi comenzó su periplo dentro de los campos de juego en el club Abanderado Grandoli (de la ciudad de Rosario), cuando era apenas un niño y sus grandes desempeños lo llevaron a estar en la "mira" de Newell's que estaba interesada en él, pero un tratamiento vinculado a la hormona del crecimiento fue el punto límite para su trayectoria en la "Lepra".
Es que la terapia con inyecciones a la que debía someterse era indispensable para su desarrollo físico, y si bien el club se comprometió a pagar una parte, con el tiempo esa posibilidad se esfumó.
La chance de España
"Nosotros vivíamos en zona sur y mi mamá tenía que ir hasta la otra punta para buscar la plata. Y cuando iba, le daban cinco o diez pesos", relató el astro futbolístico. El desgaste acumulado terminó por afectar, en primera instancia, y luego interrumpir el vínculo con Newell's: "Por eso siempre la calentura de mi vieja es con el club. Que al final no son ellos, es la persona que justo estaba en ese momento", agregó.
Pero apareció una gran oportunidad desde España, cuando el agente Josep María Minguella recibió un VHS con las mejores jugadas del niño e instó a su colega, Horacio Gaggioli, a convocarlo para viajar a Cataluña, pero quien tenía la última palabra era Carles Rexach, secretario técnico del Barça.
Un larga espera
"Ahora es fácil porque es demasiado evidente su superioridad, pero cuando lo vi dije ‘este tío es un fenómeno'. Lo primero que pensé es que si no le pasaba nada raro, si no se volvía loco, si crecía en estatura, debía llegar muy lejos", sentenció más tarde Rexach, que estuvo a punto de perder la oportunidad de ficharlo, ya que Lionel y Jorge debieron esperar 15 días hasta que se cerró el traspaso definitivo.
En tanto, la travesía por España trajo consigo un cimbronazo para todos los miembros de la familia: "Opinamos todos, hasta los más chicos", recordó Jorge con respecto a la conversación que mantuvieron para definir si valía la pena semejante traslado.
La servilleta que unió a Lionel Messi con el club Barcelona y más tarde fue subastada (Bonhams).
"Yo me comprometí ante su padre tomando una servilleta a llevar a cabo todo lo prometido. Me puse al frente de todo incluso para solucionar la situación de Jorge, que era extranjero y necesitaba la residencia, pero era complicado porque el muchacho tenía que jugar como libre. Creo que todos esos problemas lo hicieron más fuerte", destacó Rexach sobre el papel que enlazó las partes y fue subastado por casi 900.000 euros en el Reino Unido.
En 2002, parte del clan Messi abandonó la ciudad por no lograr adaptarse al idioma y costumbres catalanas, pero dos años después, el esfuerzo rindió frutos, ya que el 16 de octubre de 2004 y con la camiseta 30, Lionel comenzó su historia con el Barcelona, con la que logró 672 goles y conquistó 35 títulos oficiales, entre ellos cuatro Champions League.